Cronicas Dublinenses

La reedición de las Crónicas Pisburianas, ahora con Diego y Andrés

jueves, octubre 04, 2007

REPORTE DE PP


Como los fieles seguidores de Diego ya saben, el Popular Tío Pepe vino a visitar al ahijado hace un par de semanas. A continuación, un reporte escrito por él mismo sobre su encuentro con el pequeño Titu.

C.

* * *

Londres.

J.I. Egan

Reuters-


Este corresponsal, con las emociones frescas aún, se atreve a realizar un breve esbozo de lo que fue una de las peleas más crueles del siglo. Aquella que pasará a los anales de la historia como "La Batalla de Terenure".



Los rivales:


1- Titu, el muchacho de la casa, el favorito, con todo a favor: los apostadores, buena alimentación, fanaticada creciente y devota, velocidad natural, agilidad felina, y sobre todo, una maestría en manipulación.

2- PP, el retador. Un tipo con un poco más de alcance y tamaño, pero lento en sus movimientos, casi torpe –una conocedora diría más adelante, que la burlesca lentitud del retador se debe a la cantidad de "mamonazos" recibidos por éste en la cabeza, que lo que daba ese pobre hombre era pena-. Mal alimentado, con el público en contra (y las apuestas también: la prestigiosa casa Ladbrokes lo daba ganador 5000-1), en una locación extraña.



La pelea:


Desde el primer momento, el pequeño Titu se dedicó a golpear sin piedad a su humilde rival, que nada podía hacer para evitar la paliza en que convertiría el fin de semana.


El primer encuentro vino en el mismo aeropuerto, cuando Titu, el destructor, sopesó sus opciones y esperó a que su tío lo cargara por primera vez en un par de meses para sonarle mayor bofetada y mirarlo con desprecio. Round 1: Titu.


Durante esa tarde, el pequeño se las ingenió para arremeter con dos brutales cabezazos, apuntados a los pómulos de su tío. Gracias a la fortuna, uno impactó cerca del pecho, pero el otro fue directo a la mandíbula. Round 2: Titu.


Esa noche, en cruel venganza, PP realizó toda clase de ruidos para que Titu despertara de su plácido sueño, y fue allí cuando el contrincante asestó uno de sus dos golpes firmes de la pelea: la sombra extraña en la puerta del cuarto del pequeño, que causó pánico-rabia-y-desolación en el muchacho de la casa (sobre todo impotencia por no saber aún bajarse de la cuna para darle una paliza al "ajeno"). Round 3: Pepe.


El sábado en la mañana, PP se levanta y se asoma a la sala, justo cuando Titu, el asesino, comía su tradicional desayuno a base de vísceras de búfalo. Titu se sorprende y llora. Arruinado el desayuno. El retador, por dentro, sonríe. Round 4: Pepe.


Pero justo cuando el retador pensaba que remontaba, y los apostadores se preocupaban, Titu planeaba un día lleno de golpes brutales. El retador no tenía nada. Era aún sábado en la mañana y ya había gastados sus únicos cartuchos.


El quinto round tendría vida en el zoológico, en donde Titu, con un pésimo humor, se dedicó a incrustar pequeños pero poderosos jabs en la cara de su rival, que nada podía hacer para evitarlos. En ciertos momentos, sólo se dedicó a empujar con desprecio a su oponente, y cuando éste volvía, era recibido con ganchos al mentón. Era una pera. Al público le empezaba a dar tristeza tal paliza. Round 5: Titu.


Esa noche, ambos peleadores estaban agotados. Titu, el conquistador, de tanto golpear a su torpe rival. PP, el cuasi finado, de recibir tal paliza.


El domingo fue el día decisivo, el mortal. Serían sólo tres rounds, pero ya la pelea tendría nombre definitivo.


El sexto asalto sería rápido para Titu, y fatal para PP. Luego de estudiar a su rival, Titu, el campeón, bajó un poco la guardia y logró acercarse lentamente a su oponente, para esperar justo el momento en que éste bajara la guardia y azotar sin ninguna piedad contra el ojo de PP con la punta de un menú plastificado. El retador caía a la lona por primera vez. 1...2...3...4...5...6...7...8... y logró levantarse. Pero ya el daño estaba hecho, el pobre hombre era una piltrafa ciega. Titu reía y se mofaba. Round 6: Titu, con Knock Down incluido.


El séptimo asalto sería inesperado. Cuando ambos rivales se encontraban ya en el apartamento, sede principal del evento, el pequeño Titu, el caníbal, asestó su segunda jugada mortal del día. Estando cargado por su oponente, el campeón "peló" sus únicos 4 dientes y dio uno de los mordiscos más despiadados de la historia, contra la indefensa tetilla de su rival. PP se fue a la lona de nuevo. 1...2...3...4...5...6...7...8...9... y logra, casi sin fuerzas, levantarse, mientras Titu se limpiaba la sangre de su boca. Round 7: Titu, con Knock Down incluido.


Al final, y en una maniobra triste, patética y desesperada, el retador, PP, el traidor, contrario a lo establecido en las reglas del combate, despertó al pequeño Titu de su sagrada siesta, pensando que así podría tomar de sorpresa al muchacho de la casa. Triste elección: Titu, el manipulador, luego de flaquear un poco –su rival juraba que tenía, al menos, otro round- se acercó a su oponente, y juguetes en mano se dedicó a golpear sin piedad a PP, que no pudo más que agazaparse, cobardemente, y abandonar el combate. Round 8: Titu. Además, su oponente abandona la pelea.



Tarjeta Final


Campeón: Titu, el implacable.


Antes del abandono, se veía una decisión unánime en las tarjetas en favor del pequeño irlandés:


- Titu: 10+10+9+9+10+10+10+10= 78

- PP: 9+9+10+10+9+8+8+8= 71


El lunes fue día de reposo. Titu, campeón reinante, no dejó de observar a su ex-rival casi con piedad, mientras que éste, con las heridas aún frescas y el ojo casi inservible, patéticamente trataba de quedar bien con el pequeño y así evitar que se molestara y le diera otra paliza.



NOTA DEL EDITOR
: Adjunta está la prueba del daño oftalmológico causado por el gran Titu a su triste rival.

Reuters-