Cronicas Dublinenses

La reedición de las Crónicas Pisburianas, ahora con Diego y Andrés

jueves, noviembre 09, 2006

CD4 - LAS CRÓNICAS DEL PROFESOR

Sé que había prometido unas crónicas especiales para presentarles al doctor de Diego, pero el tiempo apremia así que aquí va una versión resumida:

Al llegar a Dublín, estábamos tirando flechas con respecto al sistema médico, preguntando poco a poco aquí y allá. Providencialmente, la mamá de nuestro querido Peruvian friend, Gabriel Freundt, la adorable señora Erika, nos puso en contacto con una colega suya. Una pediatra irlandesa que justo se estaba retirando, pero que, a su vez, nos consiguió una cita con el obstetra más chivo del Nacional Maternity Hospital, una de las principales maternidades de la ciudad. El doctor no tenía cupos hasta febrero, pero el tráfico de influencias funciona hasta en el primer mundo. Así fue cómo topamos con el Profesor Colm O’Herlihy (nada de “doctor”, porque aquí, cosa extrañísima, la docencia supera los doctorados, así que de ahora en adelante hablaremos simplemente del “Prof”, como se le conoce por los pasillos del hospital).

Para empezar, nos dieron la cita para las 2 de la tarde. A la 1:59 estábamos sentados en el consultorio conversando plácidamente con el médico (en Venezuela, el promedio de tiempo de espera era de dos horas y media). Segundo, cuando el Prof vio la cantidad industrial de ecos que llevaba, me preguntó si había alguna complicación en el embarazo. Tercero, cuando hablamos del costo de las consultas y la forma de pago, casi nos caemos de espalda: no se paga por cita, sino que se paga el costo total del parto en dos o tres cuotas (a todas estas, el Prof ni siquiera ha cobrado el primer cheque que le dimos hace más de dos meses…). Hugo dice que, como buen médico, el Profesor O’Herlihy debe ser un desastre con las finanzas. Sea como sea, ésta es una de esas rarezas del primer mundo que nos siguen sorprendiendo.

¿Cómo es el profesor? Pues imagínense al mejor irlandés, cara redonda y roja, pelo blanco y ojos azulísimos, simpático pero con un humor un poco cáustico. Como buen ginecólogo hombre, conoce a la perfección los síntomas y dolencias de las embarazadas, pero como no tiene vagina, actúa con cierta suspicacia, pues en el fondo –estoy segura– no se cree mucho ese cuento de los dolores…

¿Estamos contentos con el Prof? Sí, mucho. Tiene toda la experiencia del mundo, y se mantiene actualizado dando clases y publicando (porque claro está, aparte de la recomendación de la pediatra, Hugo y yo hicimos nuestra tarea y ‘googleamos’ al presunto, quedando satisfechos con nuestra pequeña investigación).

¿Es diferente el sistema con respecto al venezolano? Del cielo a la tierra, pero bueno, no es que vamos a tener a Diego en el piso de una choza en la mitad de la selva, ¿verdad?

Ya les seguiremos contado del Prof, una vez que Diego decida hacer acto de presencia…

Hasta pronto,
C & D